por Miquel Gabriel | Jun 16, 2016 | Gestalt
¿Cómo es una sesión típica de Gestalt?
Animas al paciente a que exprese en cada momento lo que siente, a mantener la atención en la experiencia inmediata. El terapeuta ayuda a traducir en palabras y desenmascarar esos sentimientos. Tiene mucho de técnica dramática, de teatro, para sacar a la luz las emociones. Si alguien frunce el ceño al hablar, se le invita a que exagere el gesto, a hacerse consciente de esa postura, para ayudarle a sacar lo que está bloqueado. La diferencia con el psicoanálisis es que pasa de la intelectualización y se centra en sentir. Por ejemplo, a una persona que padecía un tic, el terapeuta le propuso que lo ejercitara a diario ante el espejo, que lograra hacerlo de forma voluntaria, incluso exagerarlo en ocasiones. Al hacerse dueño del tic, este desapareció.
¿Para qué sirve sacar lo que uno siente?
Las emociones conscientes no hacen daño y pueden modificarse. Pero si uno no tiene conciencia de su enfado o su tristeza, sufre un daño psicosomático o proyecta la emoción negativa a los demás sin darse cuenta, con lo que acaba aislado. En cambio, si sabes lo que te pasa, es como cuando te miras al espejo y te ves despeinado: sacas el peine y te arreglas. Además, a veces al vivir conscientemente una emoción, reconoces que es absurda. Por ejemplo, cuando pensamos que quejándonos vamos a conseguir más cosas, cuando es al revés.
Ésto es un extracto de la entrevista realizada por Muy Interesant a Claudio Naranjo, discípulo director y precursor de Terapia Gestalt. Si quieres leer el artículo completo, haz clic aquí
por Miquel Gabriel | Jun 15, 2016 | Gestalt, Sueños
Si escuchamos los mensajes que nos transmiten los sueños poderosos, podemos tener una experiencia de despertar. Valga como muestra este inolvidable sueño que me contó una joven viuda avasallada por el duelo. Es un claro ejemplo de cómo la pérdida de un ser querido puede hacer que quien está de luto se enfrente con su propia mortalidad.
Estoy en el porche cerrado de una endeble cabaña de veraneo y veo una bestia grande y amenazadora, con una boca enorme, que aguarda a pocos metros de la puerta. Estoy aterrada. Temo que algo le ocurra a mi hija. Decido tratar de aplacar a la bestia con algún sacrificio y tiro un animal de paño a cuadros rojos por la puerta. La bestia devora el señuelo, pero no se va. Sus ojos arden. Los fija en mí. Yo soy su presa.
La joven viuda entendía claramente su sueño. Lo primero que pensó fue que la muerte (la bestia amenazadora), que ya se había llevado a su esposo, venía ahora a buscar a su hija. Pero enseguida se dio cuenta de que quien estaba en peligro era ella misma. Ahora le tocaba a ella, y la bestia había ido a buscarla. Trató de aplacar y distraer a la bestia con un sacrificio, un animal de paño a cuadros rojos. Sabía, sin que yo se lo preguntara, qué significa ese símbolo: cuando su marido murió, vestía un pijama de una tela como ésa. Pero la bestia era implacable: la presa era ella. La poderosa claridad de este sueño anunció una nueva e importante etapa en el tratamiento. La joven dejó de concentrarse en la catastrófica pérdida sufrida, para pensar más bien en su propia finitud y en cómo debía vivir su vida.
Del libro mirar al sol de Irvin d. yalom
por Miquel Gabriel | Feb 26, 2016 | Personal, Reflexiones
Nuestro mayor miedo no es que no encajemos.
Nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada.
Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.Empequeñecerse no ayuda al mundo.
No hay nada inteligente en encogerse para que otros no se sientan inseguros a tu alrededor.
Todos deberíamos brillar como hacen los niños.
No es cosa de unos pocos sino de todos.
Y al dejar brillar nuestra propia luz inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo.
Al liberarnos de nuestro propio miedo nuestra presencia libera automáticamente a otros»
por Miquel Gabriel | Ene 25, 2016 | Reflexiones
Sé quien eres y di lo que sientes, porque aquellos que se molestan no importan
y los que importan no se molestarán*
* Fritz Perls
por Miquel Gabriel | Ene 22, 2016 | Gestalt
Todas las Virtudes provienen del Amor y todas las Pasiones del Temor.
El Hombre, la Naturaleza y el Universo se comprenden fácilmente a través del desplazamiento entre polaridades: el frío, el calor; la oscuridad, la luz; lo seco, lo húmedo; lo masculino, lo femenino; el ying, el yang; son sólo, algunos ejemplos que nos permiten entender la realidad como un continuum entre opuestos. Esos opuestos son, en la medida en la que nos desequilibramos y nos identificamos en un sólo extremo, los que nos impiden conectar con la otra parte del polo y por consiguiente, poco a poco ir alienandonos de nosotros mismos y de nuestro propio ser.
Así también desde un punto de vista psicológico podemos entender la naturaleza y el comportamiento humano como expresión de de una polaridad básica y fundamental: EL AMOR Y EL TEMOR. El Amor como fuerza integradora al servicio de la cohesión, la unión, y que obviamente nos acerca al entorno. El Temor como fuerza disgregadora, separadora y desvinculante que nos lleva al distanciamiento, al aislamiento.
Todas las Virtudes provienen del Amor y todas las Pasiones lo hacen del Temor.
Y hablando ya acerca del dolor y el sufrimiento, podriamos resumir en que el sufrimiento pertenece al Temor, mientras que el Dolor es la cara triste del Amor. Dos caras de la misma moneda. Mientras el Sufrimiento se alberga en el pasado o en el futuro, el dolor se vive en el presente. Mientras el Sufrimiento está en la cabeza, el Dolor está en el corazón. Mientras el Sufrimiento (nos) separa, el Dolor (nos) acerca. Mientras el Sufrimiento se rodea de resentimiento y culpa, el Amor se rodea de comprensión y perdón. Mientras el Sufrimiento termina en desesperación y angustia, el Dolor en Agradecido Recuerdo*.
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