Yo robot, yo y mi ego

Yo robot, yo y mi ego

Nunca te ha pasado que ya sabes cómo va a reaccionar determinada persona cuando le digas algo? Sabes de antemano que se lo va a tomar de una determinada manera, o que lo va a ver a su forma. Puede parecer que algunas personas son como robots, están entrenadas y han aprendido a actuar, sentir, reaccionar, premiar, hablar, castigar, demostrar, pedir y todo un sinfín de actitudes que siempre llevan a cabo de la misma forma. Y siempre actuar de esa misma manera les da seguridad, les reafirman y les da la falsa seguridad de ser quienes son, están identificadas con su ego. Y en muchos casos, mas allá de darles seguridad, es una forma de defensa ante el descontrol y el miedo que supondría para ellos mismos actuar de una forma mas abierta y honesta consigo mismos.

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Como ya bien definió el casi por todos conocido F. Perls, en el transcurso de nuestra vida, el «yo» que todos somos, adopta una función de identificación que nos dice lo que soy, lo que yo soy. Nos identificamos con nuestro yo, con todo lo que hemos ido aprendiendo en el transcurso de nuestra vida ya sea a través de la educación, de nuestras experiencias y de nuestra vida pasada, por lo que nos han dicho que somos, o por lo que hemos ido aprendiendo de nuestros padres (ya sea por identificarnos con ellos por que los consideramos bueno o por el contrario identificarnos por rebeldía con lo contrario). Por tanto si mi yo dice que soy fuerte, yo tengo que ser fuerte, o si soy listo, tengo que ser listo, o guapo, o feo, o tonto, o lo que sea, pero tengo que serlo siempre. Y lo que implica esta identificación con lo que creo que soy, es que se deja fuera lo que no soy. De esta manera nos creemos que si somos fuertes, no somos débiles, si somos guapos no somos feos, si somos listos no somos tontos, y así podemos ir añadiendo todo con lo cual estamos identificados en nuestra función de identificación como seres, y nos vamos convirtiendo en seres parciales.

Y puede ser que para algunos, o en algunos momentos, esta identificación pueda resultarnos dolorosa, difícil de sostener y mantener en el tiempo y no entendamos qué nos está pasando, que nos sentimos mal, nos duelen nuestras relaciones, etc. Si esta identificación parcial con lo que somos no la hacemos consciente va a intentar instaurarse como una totalidad en nosotros, va a absorbernos y vamos a ir por la vida creyendo que somos de una manera que sólo es una parte sesgada de lo que en realidad somos, ya que esta identificación es solo un recorte psíquico de nuestro ser. Por el contrario asumir que a veces, según con qué, en ocasiones puedo ser tonto, o bueno, o avaro, y en otras puedo ser listo, malo o generoso, nos resultaría más fácil, y sería mas real.

El problema viene cuando esto no nos lo podemos permitir, ya que seguramente estamos más pendientes de lo que tenemos que ser que en realidad de lo que somos, de cómo tenemos que actuar que en realidad de cómo nos surge actuar según lo que sentimos en cada momento. Estar identificado es estar alienado, es estar actuando según unas normas y expectativas que nos transforman en un estereotipo, en un patrón fijo, nos encasillan en una forma de ser, de actuar, de reaccionar, nos etiquetan y nos dejan situados allí de por vida a no ser que pongamos conciencia y nos abramos a sentir y asumir que no somos solo lo que creemos que somos, que no vamos a dejar de ser nosotros por no reaccionar de la manera aprendida, la que creemos que somos.

El tengo que, no es mas que obligación. El tengo que, mas allá de las obligaciones sociales como el trabajo (y otras cosas), nos quita libertad, responsabilidad y nos anula. Nos deja en la lucha por algo que tenemos que ser, o hacer, por la falsa seguridad que nos otorga el saber que seguir siendo así va a hacer que nada cambie y nos sigan aceptando y queriendo, sigamos siendo quienes somos. Y la cosa es que somos más que eso, y que seguiremos siendo en esencia quienes somos aunque salgamos de esa lucha. Es mas responsable decir «elijo» esto, elijo en este momento ser así siendo consciente de lo que conlleva ser así o asá y sostener el miedo a la reacción del entorno.

La dificultad y la resistencia puede venir también cuando al descubrir esto en nosotros nos proponemos un cambio, nos proponemos abrirnos y mostrarnos, dar espacio a otras formas de ser que si bien han estado con nosotros siempre, nunca hemos adoptado. Y ahí es donde nos chirría, donde nos duele, donde nos asaltan lo miedos, a lo desconocido, al dolor, porque esa identificación ha sido una forma aprendida para defendernos. Defendernos ante la falta de amor, defendernos del riesgo al rechazo, al abandono, a no ser importantes, a no ser especiales, los mejores, etc. Y permitirse eso, abrirse a lo nuevo, a ser como uno es realmente, es aceptar que la relación con nuestro entorno puede cambiar, y de echo cambiará, nuestras relaciones sociales van a ser distintas. Cuando ya todos nos conocen de una determinada manera, mostrarse de otra, mas autentica, puede conectarnos con ese miedo a que no gustemos al otro de la manera que somos, a que nos rechacen, a que perdamos amistades o relaciones …

Y ése es un miedo real, y que ineludiblemente va intrínseco a la vida, la perdida. Y como toda perdida conlleva una ganancia, sea lo que sea lo que perdamos vamos a ganarnos a nosotros, con mas amor hacia uno mismo y más dispuestos hacia la vida, a la cual nos debemos disponer abiertos a recibir lo que nos trae, y a dar lo que somos, a dar fruto, a darnos a la vida con lo bueno y con lo malo de nosotros mismos y al mismo tiempo abiertos a recibir del mismo modo lo bueno y lo malo que la vida nos pueda traer. Si se produce una pérdida por ser quien somos, por mostrar un aspecto nuestro que hasta ahora ha estado escondido y al cual el entorno tiene todo el derecho a que no le guste, estoy seguro que valdrá mas la pena quererse, respetarse y ser auténtico con uno mismo que no continuar alienados de nuestra esencia con la única finalidad de que nos quieran, o que no nos dañen.

Per-sona

Per-sona

A veces, tengo la extraña sensación de que estoy «peormente» mejor, sí, estoy «peormente» mejor. Es que a veces siento que estoy jodido, que no avanzo, que he embarrancado la proa y necesito encender el motor para forzar el avance. Como que el fluir, a veces, parece ir despacio para conmigo mismo, el fluir interno hacia mi descubrimiento y recursos personales, hacia mi vida, parece que se atasca. Y es que conforme uno va avanzando en su proceso y se empieza a ver el culo, cuando empiezas a ver que no todo es bonito, cuando empiezas a descubrir tu lado oscuro, es cuando estás «peormente» mejor. Es incómodo hacerse cargo, muchas veces, del pastel que uno tiene. Y más cuando creía que no tenia nada, y de repente, toma, pastel de 3 pisos. De esos gruesos y rellenos, de los que cunden, de los dejan lleno. Cuando las personas van asimilando sus cosas y dejan de echar balones fuera, cuando empiezan a responsabilizarse de sí mismas, es cuando empiezan a estar «peormente» mejor, y más durante el proceso terapéutico.

Y… Qué es una persona?

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Sin entrar en muchas explicaciones y sintetizando, ya que lo mío no son las letras, persona viene de per-sonare. Para sonar más fuerte. Y es la máscara que se pone el actor, el griego, para sonar, para amplificar su voz y que todo el mundo le oiga. Progresivamente, en la comedia griega, se dejó de llamar per-sonare a la máscara y se le empezó a llamar así al papel que el actor representaba, al personaje. Más tarde, pasó a llamarse persona al ser humano, desde el punto de vista del personaje que todo ser humano es. El personaje que somos.

el-show-de-trumanOs acordáis del personaje que encarna Jim Carrey en El show de thruman, con ese interesante argumento que llama la atención, ya que parece que eso que le ocurre al protagonista sólo le ocurre al protagonista. Y yo me pregunto, ¿no seré yo Thruman? No estaré en medio de una obra de teatro? Dentro de esta obra, ¿no me ha tocado el papel de mi vida? ¿No me ha tocado un reparto de actores, mis padres, mis amigos, hermanos, etc? ¿No me han sido dadas las cosas que me toca hacer?¿No he aprendido a cómo actuar mi vida? Y quizás llevo ya en esta obra 40 años, 30, 20, 50, los que sean, y cuando salgo de este teatro y me relaciono, ya no me relaciono desde lo que soy, sino desde ése personaje que se me ha pegado y que sigo creyendo que soy, ése o ésa que hace y deshace, que representa ese papel. Ese personaje que ha aprendido a representar con éxito su propia obra de teatro.

Puedo ir de Don Quijote, o de Sancho Panza, o del que me haya gustado y haya elegido yo para mí, y al ir por la calle y encontramos, en lugar de encontrarnos desde nuestra esencia y relacionarnos desde lo que somos, nos relacionamos desde el Don Quijote, porque es imposible que yo deje de hacer de Don Quijote y tu de Sancho Panza.

Como Paco Moran en la extraña pareja, junto a Joan Pera. Tantos años haciendo la misma obra de teatro, creo que al rededor de 20, 25 años!!. o 50, en escena, actuando, representando, un montón de años en los que te reconocen por el personaje que eres. Y claro llega un momento en el que ya, evidentemente, ineludiblemente, eres ese. Y aquí es importante recordar que esto es lo que nos creemos que somos. Y que esto es plástico, esto se puede cambiar, es sólo un intermediario, es mi ego, mi persona, mi máscara, y se puede cambiar. Es el intermediario entre la esencia y el mundo, y es un intermediario que está muy arraigado. Todo lo que yo muevo dentro de mi, se amplifica y se mueve en mi personaje de una cierta manera, como si fuéramos una especie de transformer.

 

imagesEs que cuando uno va descubriendo el pastel, cuando va estando «peormente» mejor y se va dando cuenta de cosas, ha de ser capaz de mirarlo en distancia, sin opinar, sin juzgar. El proceso terapéutico es para eso, para ir ampliando la conciencia, el darse cuenta. Porque sólo siendo conscientes, sabiendo quien somos, qué hacemos, cómo actuamos, podremos elegir. Podremos cambiar. Sería una actitud como el investigador que investiga hormigas, que no opina. Sólo descubre cosas que anota en su cuaderno y constata lo que es. Cuando ve que las hormigas devoran al gusanito no empieza: vaya hijas de puta las hormigas, se comen sin piedad al gusano, y la pobre araña ahí al lado…. las hormigas … vaya hijas de puta. No hace eso no, dice: Son las 9 de la mañana, las hormigas rodean al gusano a modo de emboscada, empiezan a comer por la cabeza, lo descuartizan y se lo llevan para adentro. Observando solamente cómo se dan las cosas, sin opinar.

tumblr_llobu4Ptei1qzmcdko1_500Pero vamos, que cuando uno se coloca en investigador de su propio carácter, de su manera de ser, cuando descubre su pastelazo, generalmente dice: oooh que horror, soy una mierda. Es que siempre lo has sido!!! Cuando lo descubre debe decir oooh, de puta madre, esto es lo que me voy a currar, esto es lo que quiero transformar y lo que voy a llevar a terapia. Conforme vas poniéndote en modo investigador de ti mismo, vas viendo tu personaje, sus impulsos, los hábitos, las rutinas, el funcionamiento por defecto. En el momento que me entero, que me doy cuenta, ya dejo de ser eso, puedo salir de ahí. En cambio, si me quedo identificado no puedo operar, no puedo trabajar si sigo pegado al asunto. Y ahí es donde el barco embarranca, donde la cosa no fluye, donde repito patrones.

 

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Es una posible actitud a tener, conforme vamos viéndonos: que bien: soy un puto manipulador, soy una sufridora del copón. Cojonudo. Que bien tengo un nuevo dato. No soy yo, es eso, eso es así. Porque todos vamos a dejar al personaje cuando muramos, no hace falta detenerse a darle brillo a la moto, porque te vas a quedar sin ella. Sólo lo justo para que funcione bien y te lleve a los sitios a donde quieres ir, y en condiciones. Todo esto sirve para colocarse en un lugar de trabajo, en un lugar donde no representar ni quedarse anclado en esa persona que eres, en ese personaje para con la vida que te ha tocado y que has elegido vivir, para avanzar, para no repetir.

Gracias Ramón Ballester y tu conocimiento sobre el carácter y la personalidad.

Técnicas del carácter

Técnicas del carácter

A continuación os describo las cuatro técnicas que, ya desde niños nos forman el carácter, y que nos sirven para amortiguar ese sentimiento de culpabilidad que he descrito anteriormente en dos entradas sobre el sentimiento de culpa (parte 1 y parte 2).

La persona obsesiva, es esa persona que crece con la creencia de que dentro de él convive lo bueno y lo malo. Mi función va a ser no manifestar lo malo, aunque dentro de mi tenga un alíen que esté luchando por salir. Aunque este rabiando por dentro por cosas que considero injustas, por las vicisitudes de la vida o las relaciones que me dejan en un estado de pena, o de tristeza, etc. Mi trabajo es mantenerlo todo calladito. Yo he de ser bueno. Y de ahí que se disparen todos esos pensamientos obsesivos en el cómo y el porqué, en las opciones, en las decisiones, etc. Todo para que no salga a la luz esa parte interna suya que él cree como mala porque la sintió rechazada por el entorno, y que si se vuelve a repetir (esa actitud rechazada infantil) va a sentirse culpable, no amado, rechazado, etc. El grado de violencia interna es el que le sirve para aplacar lo que no tiene que ser. El rechazo interno es la exigencia ( mira lo que esta en ti, lo que haces, esto no tiene que ser, etc). mucha violencia interna.

El paranoide es esa persona que cree que él es el bueno y fuera esta lo malo. Es ésa persona que siempre hecha balones fuera. Casi nunca nada es su culpa. Se proyecta todo hacia afuera. tu, tu, tu y yo soy el bueno y el inocente. Yo no hago daño, y si lo hago es por tu culpa. Porque si eso que te pongo a ti (que te lo proyecto) me lo re apropio y me lo hago mío, entonces veo que en mi también está lo malo, la culpa, la responsabilidad y eso me conecta con la posibilidad de perder el amor.
Padres muy vigilantes sobre los hijos. sentimientos invasivos generados en los niños cuando se hace mayor adopta una actitud muy defensiva atacando(proyectando) hacia los otros.
hijo mio me has decepcionado, esperaba mas de ti….. así se va creando el sentimiento de culpa unido al sentimiento de dañar y de no estar en algo que se espera de mi. eso decepciona y genera una reacción de rechazo. Generalmente con la madre uno se queda bajo supervisión constante. Con el padre uno se siente condenado a luchar toda la vida, a establecer la lucha como formula de vida y poniendo fuera todo lo que no puede ser visto, se proyecta. Al ponerlo fuera lo trato como lo trataría como si lo tuviera dentro. El maltrato hacia el exterior es como el maltrato interior que yo me administraría si lo reconociera en mi interior. Toda la carga interna la proyecto, queriendo evitar sentir culpa acabo dañando al exterior, tratándolo como me trataría a mi mismo si reconociese esos sentimientos en mi interior.

En el histérico, la cosa se da en yo soy el malo, dentro de mí convive lo malo y lo bueno esta fuera. La bondad me llega por lo que me viene de fuera y por mí mismo no valgo nada, siento desprecio y rechazo hacia mí mismo y eso me lleva a reclamar constantemente hacia afuera, a hacer que el otro me reconozca, a que me haga sentir bien, el bueno, y si eso no sucede se me llevan los demonios, me angustio. De ahí también ese aspecto de causar buena impresión o de dominar la situación.

La persona fóbica es la que tiene lo aceptado y lo rechazado fuera de él. Lo bueno y lo malo esta afuera. Hay un lugar donde esta el mal y es el mundo. El objeto bueno es el espacio de refugio, por tanto si lo bueno y lo malo esta afuera, por mi mismo que soy? Se siente extraño, raro, en mi hay como un vacío increíble. El lugar bueno es donde no hay seres humanos.

Todo esto (el tipo de defensa que uno tiene ante lo malo de él) determina una manera de relacionarse con el mundo.

Y que actitudes determinan la culpa persecutoria?

  • Los autoreproches
  • La inhibición -> para no tocar un conflicto, un miedo, la vergüenza, me inhibo. Incluso se desarrollan TOCS para separarse del mundo
  • Resentimiento -> rencor hacia uno mismo
  • Desesperacion -> de como me voy a librar de esto, como voy a salir?
  • Perseguidor interno -> buscamos hacernos daño físico e incluso psiquico
  • Me sirve de algo -> me convierto en perseguido. Es un estado permanente de vigilancia. Cuando algo me va bien, parece que me alguien me mira para castigarme y no sentirme merecedor de que algo en la vida me va bien.

 

Si cogemos como ejemplo una persona del tipo paranoide, veremos que los autoreproches los proyecta hacia los demás, hacia el otro. En lugar de inhibirse genera una reacción contrafóbica, en deshinibición. El resentimiento y el rencor lo pone afuera, hacia los otros. Son los otros que le tienen rencor. Se siente desesperado, el mundo está contra él, todo le pasa a él, siempre esta batallando. El perseguidor interior lo interpreta como que le persiguen desde fuera, siempre hablan mal de mi, me observan, me quieren joder.
Cuando en realidad todo esto va al revés y la única función que tiene defenderse de esta forma aprendida es no contactar con su interior, ya que se daría cuenta de que también él puede dañar, decepcionar y defraudar a los demás.

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