Per-sona

Per-sona

A veces, tengo la extraña sensación de que estoy «peormente» mejor, sí, estoy «peormente» mejor. Es que a veces siento que estoy jodido, que no avanzo, que he embarrancado la proa y necesito encender el motor para forzar el avance. Como que el fluir, a veces, parece ir despacio para conmigo mismo, el fluir interno hacia mi descubrimiento y recursos personales, hacia mi vida, parece que se atasca. Y es que conforme uno va avanzando en su proceso y se empieza a ver el culo, cuando empiezas a ver que no todo es bonito, cuando empiezas a descubrir tu lado oscuro, es cuando estás «peormente» mejor. Es incómodo hacerse cargo, muchas veces, del pastel que uno tiene. Y más cuando creía que no tenia nada, y de repente, toma, pastel de 3 pisos. De esos gruesos y rellenos, de los que cunden, de los dejan lleno. Cuando las personas van asimilando sus cosas y dejan de echar balones fuera, cuando empiezan a responsabilizarse de sí mismas, es cuando empiezan a estar «peormente» mejor, y más durante el proceso terapéutico.

Y… Qué es una persona?

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Sin entrar en muchas explicaciones y sintetizando, ya que lo mío no son las letras, persona viene de per-sonare. Para sonar más fuerte. Y es la máscara que se pone el actor, el griego, para sonar, para amplificar su voz y que todo el mundo le oiga. Progresivamente, en la comedia griega, se dejó de llamar per-sonare a la máscara y se le empezó a llamar así al papel que el actor representaba, al personaje. Más tarde, pasó a llamarse persona al ser humano, desde el punto de vista del personaje que todo ser humano es. El personaje que somos.

el-show-de-trumanOs acordáis del personaje que encarna Jim Carrey en El show de thruman, con ese interesante argumento que llama la atención, ya que parece que eso que le ocurre al protagonista sólo le ocurre al protagonista. Y yo me pregunto, ¿no seré yo Thruman? No estaré en medio de una obra de teatro? Dentro de esta obra, ¿no me ha tocado el papel de mi vida? ¿No me ha tocado un reparto de actores, mis padres, mis amigos, hermanos, etc? ¿No me han sido dadas las cosas que me toca hacer?¿No he aprendido a cómo actuar mi vida? Y quizás llevo ya en esta obra 40 años, 30, 20, 50, los que sean, y cuando salgo de este teatro y me relaciono, ya no me relaciono desde lo que soy, sino desde ése personaje que se me ha pegado y que sigo creyendo que soy, ése o ésa que hace y deshace, que representa ese papel. Ese personaje que ha aprendido a representar con éxito su propia obra de teatro.

Puedo ir de Don Quijote, o de Sancho Panza, o del que me haya gustado y haya elegido yo para mí, y al ir por la calle y encontramos, en lugar de encontrarnos desde nuestra esencia y relacionarnos desde lo que somos, nos relacionamos desde el Don Quijote, porque es imposible que yo deje de hacer de Don Quijote y tu de Sancho Panza.

Como Paco Moran en la extraña pareja, junto a Joan Pera. Tantos años haciendo la misma obra de teatro, creo que al rededor de 20, 25 años!!. o 50, en escena, actuando, representando, un montón de años en los que te reconocen por el personaje que eres. Y claro llega un momento en el que ya, evidentemente, ineludiblemente, eres ese. Y aquí es importante recordar que esto es lo que nos creemos que somos. Y que esto es plástico, esto se puede cambiar, es sólo un intermediario, es mi ego, mi persona, mi máscara, y se puede cambiar. Es el intermediario entre la esencia y el mundo, y es un intermediario que está muy arraigado. Todo lo que yo muevo dentro de mi, se amplifica y se mueve en mi personaje de una cierta manera, como si fuéramos una especie de transformer.

 

imagesEs que cuando uno va descubriendo el pastel, cuando va estando «peormente» mejor y se va dando cuenta de cosas, ha de ser capaz de mirarlo en distancia, sin opinar, sin juzgar. El proceso terapéutico es para eso, para ir ampliando la conciencia, el darse cuenta. Porque sólo siendo conscientes, sabiendo quien somos, qué hacemos, cómo actuamos, podremos elegir. Podremos cambiar. Sería una actitud como el investigador que investiga hormigas, que no opina. Sólo descubre cosas que anota en su cuaderno y constata lo que es. Cuando ve que las hormigas devoran al gusanito no empieza: vaya hijas de puta las hormigas, se comen sin piedad al gusano, y la pobre araña ahí al lado…. las hormigas … vaya hijas de puta. No hace eso no, dice: Son las 9 de la mañana, las hormigas rodean al gusano a modo de emboscada, empiezan a comer por la cabeza, lo descuartizan y se lo llevan para adentro. Observando solamente cómo se dan las cosas, sin opinar.

tumblr_llobu4Ptei1qzmcdko1_500Pero vamos, que cuando uno se coloca en investigador de su propio carácter, de su manera de ser, cuando descubre su pastelazo, generalmente dice: oooh que horror, soy una mierda. Es que siempre lo has sido!!! Cuando lo descubre debe decir oooh, de puta madre, esto es lo que me voy a currar, esto es lo que quiero transformar y lo que voy a llevar a terapia. Conforme vas poniéndote en modo investigador de ti mismo, vas viendo tu personaje, sus impulsos, los hábitos, las rutinas, el funcionamiento por defecto. En el momento que me entero, que me doy cuenta, ya dejo de ser eso, puedo salir de ahí. En cambio, si me quedo identificado no puedo operar, no puedo trabajar si sigo pegado al asunto. Y ahí es donde el barco embarranca, donde la cosa no fluye, donde repito patrones.

 

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Es una posible actitud a tener, conforme vamos viéndonos: que bien: soy un puto manipulador, soy una sufridora del copón. Cojonudo. Que bien tengo un nuevo dato. No soy yo, es eso, eso es así. Porque todos vamos a dejar al personaje cuando muramos, no hace falta detenerse a darle brillo a la moto, porque te vas a quedar sin ella. Sólo lo justo para que funcione bien y te lleve a los sitios a donde quieres ir, y en condiciones. Todo esto sirve para colocarse en un lugar de trabajo, en un lugar donde no representar ni quedarse anclado en esa persona que eres, en ese personaje para con la vida que te ha tocado y que has elegido vivir, para avanzar, para no repetir.

Gracias Ramón Ballester y tu conocimiento sobre el carácter y la personalidad.

Mecanismos de defensa ante la culpa

Mecanismos de defensa ante la culpa

Cómo actúan los mecanismos de defensa para aplacar el sentimiento de culpabilidad. Si has llegado a esta entrada directamente, quizás te interese empezar leyendo la entrada de donde deriva ésta, Sobre el sentimiento de culpa II

  • Introyeccion. La asunción plena de las frases recibidas de nuestro entorno, percepciones sobre nosotros mismos y valores recibidos. Me identifico con mi propio introyecto y en mi relación con los demás no voy a permitir otros puntos de vista ni otras opiniones. Al defenderme mediante la introyección, nos descubrimos imponiendo muchas veces nuestros valores, y debido a mis defensas para proteger mi introyecto, acabo agrediendo hacia afuera, y al hacerlo, el propio acto es de culpa. Debido a mis defensas contra todo eso, aunque sea involuntariamente he causado un daño afectivo.
    Nunca has sentido esa cosa forzada y casi invasiva de que al no compartir lo que tu interlocutor te está diciendo, intenta reiteradamente convencerte? hasta enfadarse contigo si no?
  • Proyección. Poner en el otro todo el reproche interno. Al otro se le hace daño igualmente, por muy sutil que sea, si la manera que tenemos de reprocharnos internamente las cosas la externalizamos y tratamos al otro como nos tratamos a nosotros mismos, le estamos dañando. Nunca has sentido esa cosa de que hacen juicios de valor sobre ti, que en realidad tu no sientes ciertos? Esas cosas que te ponen, generalmente suelen ser proyecciones.
  • Represión. Reprime y reprime su pulsión, y cuando el exterior le moviliza, cuando ciertas cosas se mueven dentro de él, acaba abandonando, lo tira etc.
  • Aislamiento. Un potencial de abandono brutal, de indiferencia hacia el otro. Es un acto de agresión brutal ya que al receptor le daña.
  • Proflexión. Cuando uno es inconsciente no para de dar hasta el infinito. La verdad es que hay un dar que inconscientemente va con letra pequeña. Se da diciendo que no se espera nada a cambio, doy pero espero sin decirte el qué, qué espero de ti, porque se espera que tu tengas telepatía, porque si lo quieres lo sabrás, y lo sepas porque yo no te voy a pedir, porque pedir no se. Y cuando no recibo, el día menos pensado me llega un rencor de tres pares de narices, pero claro, el malo es el otro (no se me puede notar). Y empiezan pensamientos o actitudes como me has traicionado porque no me has dado, con todo lo que he echo por ti, esto es de sentido común, no te das cuenta, si me quisieras lo sabrias, lo habrías visto. La cuestión es que hay que aprender a pedir. Cuánto tiempo voy a estar esperando a que se de cuenta, y si no se da cuenta nunca? Todo eso va generando rencor.
  • Retroflexión. Queriendo ser buen tío, aguanto y aguanto carros y carretas. Pero cuando estoy agobiado cojo y me voy (por ejemplo). En lugar de confrontar el asunto, me voy y no digo nada(es lo mas agresivo). Me castigo a mí pero también castigo al otro con mi abandono y mi indiferencia.
  • Desvalorización. Los histéricos van a por la cosa y cuando la logran hay cierto contento, pero no es lo que se esperaba. Piensa, seguro que hay algo mejor. El foco es en lo que no tienen, y entonces, al que tiene al lado como lo mira?, como lo ve?, como le hace sentir la insuficiencia.

Con todo esto, sí que hacemos daño, y es, cuando nos damos cuenta, un pesar que cargamos. Paradójicamente, estas defensas que adquirimos para defendernos son agresiones que hacemos de manera inconsciente, sin darnos cuenta y con la finalidad de reprimir el sentimiento de culpabilidad, utilizamos estas defensas que lo único que hacen es dañar y mantenernos bloquearnos el contacto con nuestro propio sentir. Asumir y reparar la culpa reprimida nos permite asumir y reparar la culpa depresiva.

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