A continuación os describo las cuatro técnicas que, ya desde niños nos forman el carácter, y que nos sirven para amortiguar ese sentimiento de culpabilidad que he descrito anteriormente en dos entradas sobre el sentimiento de culpa (parte 1 y parte 2).

La persona obsesiva, es esa persona que crece con la creencia de que dentro de él convive lo bueno y lo malo. Mi función va a ser no manifestar lo malo, aunque dentro de mi tenga un alíen que esté luchando por salir. Aunque este rabiando por dentro por cosas que considero injustas, por las vicisitudes de la vida o las relaciones que me dejan en un estado de pena, o de tristeza, etc. Mi trabajo es mantenerlo todo calladito. Yo he de ser bueno. Y de ahí que se disparen todos esos pensamientos obsesivos en el cómo y el porqué, en las opciones, en las decisiones, etc. Todo para que no salga a la luz esa parte interna suya que él cree como mala porque la sintió rechazada por el entorno, y que si se vuelve a repetir (esa actitud rechazada infantil) va a sentirse culpable, no amado, rechazado, etc. El grado de violencia interna es el que le sirve para aplacar lo que no tiene que ser. El rechazo interno es la exigencia ( mira lo que esta en ti, lo que haces, esto no tiene que ser, etc). mucha violencia interna.

El paranoide es esa persona que cree que él es el bueno y fuera esta lo malo. Es ésa persona que siempre hecha balones fuera. Casi nunca nada es su culpa. Se proyecta todo hacia afuera. tu, tu, tu y yo soy el bueno y el inocente. Yo no hago daño, y si lo hago es por tu culpa. Porque si eso que te pongo a ti (que te lo proyecto) me lo re apropio y me lo hago mío, entonces veo que en mi también está lo malo, la culpa, la responsabilidad y eso me conecta con la posibilidad de perder el amor.
Padres muy vigilantes sobre los hijos. sentimientos invasivos generados en los niños cuando se hace mayor adopta una actitud muy defensiva atacando(proyectando) hacia los otros.
hijo mio me has decepcionado, esperaba mas de ti….. así se va creando el sentimiento de culpa unido al sentimiento de dañar y de no estar en algo que se espera de mi. eso decepciona y genera una reacción de rechazo. Generalmente con la madre uno se queda bajo supervisión constante. Con el padre uno se siente condenado a luchar toda la vida, a establecer la lucha como formula de vida y poniendo fuera todo lo que no puede ser visto, se proyecta. Al ponerlo fuera lo trato como lo trataría como si lo tuviera dentro. El maltrato hacia el exterior es como el maltrato interior que yo me administraría si lo reconociera en mi interior. Toda la carga interna la proyecto, queriendo evitar sentir culpa acabo dañando al exterior, tratándolo como me trataría a mi mismo si reconociese esos sentimientos en mi interior.

En el histérico, la cosa se da en yo soy el malo, dentro de mí convive lo malo y lo bueno esta fuera. La bondad me llega por lo que me viene de fuera y por mí mismo no valgo nada, siento desprecio y rechazo hacia mí mismo y eso me lleva a reclamar constantemente hacia afuera, a hacer que el otro me reconozca, a que me haga sentir bien, el bueno, y si eso no sucede se me llevan los demonios, me angustio. De ahí también ese aspecto de causar buena impresión o de dominar la situación.

La persona fóbica es la que tiene lo aceptado y lo rechazado fuera de él. Lo bueno y lo malo esta afuera. Hay un lugar donde esta el mal y es el mundo. El objeto bueno es el espacio de refugio, por tanto si lo bueno y lo malo esta afuera, por mi mismo que soy? Se siente extraño, raro, en mi hay como un vacío increíble. El lugar bueno es donde no hay seres humanos.

Todo esto (el tipo de defensa que uno tiene ante lo malo de él) determina una manera de relacionarse con el mundo.

Y que actitudes determinan la culpa persecutoria?

  • Los autoreproches
  • La inhibición -> para no tocar un conflicto, un miedo, la vergüenza, me inhibo. Incluso se desarrollan TOCS para separarse del mundo
  • Resentimiento -> rencor hacia uno mismo
  • Desesperacion -> de como me voy a librar de esto, como voy a salir?
  • Perseguidor interno -> buscamos hacernos daño físico e incluso psiquico
  • Me sirve de algo -> me convierto en perseguido. Es un estado permanente de vigilancia. Cuando algo me va bien, parece que me alguien me mira para castigarme y no sentirme merecedor de que algo en la vida me va bien.

 

Si cogemos como ejemplo una persona del tipo paranoide, veremos que los autoreproches los proyecta hacia los demás, hacia el otro. En lugar de inhibirse genera una reacción contrafóbica, en deshinibición. El resentimiento y el rencor lo pone afuera, hacia los otros. Son los otros que le tienen rencor. Se siente desesperado, el mundo está contra él, todo le pasa a él, siempre esta batallando. El perseguidor interior lo interpreta como que le persiguen desde fuera, siempre hablan mal de mi, me observan, me quieren joder.
Cuando en realidad todo esto va al revés y la única función que tiene defenderse de esta forma aprendida es no contactar con su interior, ya que se daría cuenta de que también él puede dañar, decepcionar y defraudar a los demás.

A %d blogueros les gusta esto: